jueves, 5 de julio de 2018

Amanecer

"Tiene que haber alguna manera de matarlo" repetían una y otra vez, imparables, mientras probaban una tras otra las formas más letales que se les ocurrían.
Mientras el vampiro, luchaba por su vida e intentaba huir, con solo una idea en la cabeza, escapar antes de que el sol entrara por la ventana.

miércoles, 30 de mayo de 2018

Alguien con quien hablar

Hace más de una década que mi madre apuntó mal el teléfono de mi prima Montse. Durante más de ocho años estuvo llamando a la misma persona todas las semanas. La mujer le cogía el teléfono, le decía que no conocía ninguna Montse, le explicaba que había llamado a Madrid y que no se preocupara que no molestaba.
Entonces mi madre esperaba que llegara el sábado, yo marcara el número y ella hablaba con mi prima quejándose de que ella sí marcaba bien el número y no entendía por qué siempre contestaba aquella mujer de Madrid.
Entonces, tras ocho años, volvió a llamar y la misma mujer contestó y la misma mujer dijo:
- Necesito alguien con quien hablar.
Y ambas hablaron durante horas.
Esa semana la misma rutina, le marqué el número de Montse y habló con ella.
Igualmente esa misma semana volvió a marcar ella el número, lo volvió a coger la mujer de Madrid y volvieron a hablar durante horas. Así llevan dos años enteros, hablan durante horas, sin excepción, una vez en semana.
El lunes mi madre recibió por primera vez ella la llamada, pero no la oyó y solo la pudimos ver luego como llamada perdida. Desde entonces la mujer no ha vuelto a coger el teléfono.
Estamos muy preocupados todos, era una mujer muy deprimida que se sentía muy sola y tememos que haya hecho algo... algo que de solo pensarlo mi madre se echa a llorar.
Rogamos que si cualquiera sabe algo de ella se ponga en contacto con nosotros.
Se llama Carmen, vive en el distrito Centro, trabaja en un bar de ocho a doce de la mañana, es una empresa familiar, tiene dos hijas adolescentes, es vegetariana, lleva más de tres años sin ir a comer a un restaurante, su casa está siempre desordenada pues no tiene fuerzas para nada y nadie de su familia le ayuda. Sus padres murieron los dos de cáncer. Ella tiene la sensación de que los médicos no la hacen caso. Hace años que no se habla con su hermana. Sus amigas llevan muchos años que solo quieren quedar en pareja y como su marido no quiere ver a sus amigas ella se sintió fuera de lugar y dejó de quedar.
Ya sabemos que no tener una descripción física lo dificulta todo, pero suponemos que con todos estos datos alguien la puede identificar.
Necesitamos, de verdad, saber algo de ella. Mi madre está muy mayor para estos disgustos.

Por favor si sabe usted algo de esta mujer llame al número de abajo, si no, difunda por favor, necesitamos encontrarla.

martes, 24 de octubre de 2017

LOS PIRATAS

El pirata miraba decidido por encima de su hombro de una socarrona manera tan irritante que si le hubiera visto cualquiera de sus propios hombres, incluso el más fiel, le hubiera matado.
Y así se adentraron en aguas más profundas, más dentro del océano, cada vez más lejos de un continente y más cerca de otro.
No era normal, no era lógico, ni había posibilidad ninguna de explicar cómo podía huir tan deprisa. Eran remos los que le llevaban, aunque también velas, aún así no había forma lógica de entender la velocidad de aquella nave.
Por la mañana el capitán, único conocedor del secreto, bajaba a la galera. Lanzaba los capturados a los remeros, mientras bebían su sangre, él cerraba los únicos conductos de ventilación que había. Por ellos entraba el aíre, pero también podría entrar el sol, y eso, hubiera tenido unas consecuencias fatales.

domingo, 8 de octubre de 2017

LA HERIDA DE LAS CADENAS

Les enseñó a los compañeros las heridas sangrantes de los tobillos. Se las habían provocado las largas horas de trabajo con las cadenas puestas. Se quejaba sobretodo de los lugares donde la sangre manaba también con pus.
Entonces todas las personas que le escuchaban, sin excepción, enseñaron horribles cicatrices, algunas también enseñaron sangre fresca, de heridas causadas ese mismo día.
En aquel preciso instante, cuando todos intentaban hablar por encima de los demás explicando lo mucho que les había dolido y lo mucho que habían sufrido, se dio cuenta que nunca ganaría esa competición al que más ha aguantado.
Así que esa noche, con un nudo en la garganta, de pena por abandonar a tantos amigos, cogió la llave y soltó su grillete.
Ahora trabaja en un gran edificio de oficinas. En una multinacional de los seguros. Tiene un puesto muy considerado.
Y sobre todo, a él nadie le grita, nadie le falta, ni el más mal educado de la oficina, ni el jefe más alto. Saben que si sabe donde está la llave del grillete, se lo quita.

sábado, 6 de mayo de 2017

EL REWIND

En el juicio la jueza aceptó conmutar la pena a mi agresor porque él estaba dispuesto a usar el rewind. También influyó que no tuviera antecedentes penales, pero claro, nadie dispuesto a usar el rewind los tiene.
No acepté y hay mucha gente que cree que lo hice porque estoy llena de odio a los hombres, pero no es así. Es verdad que si lo acepto él no me habría violado y yo podría seguir mi vida tan feliz, ya que el crimen no se habría producido, es verdad que cargo con un fuerte trauma, es verdad, pero no voy a aceptar el rewind. Simplemente porque ese individuo ha podido pasar toda la vida violando gente sin sufrir ninguna consecuencia.
Comete el crimen, hace el rewind y ya, como si no hubiera sucedido, mientras sigue cometiendo todos los crímenes que, finalmente, llevan a alguien a no aceptar que no te quieras acostar con él. ´
Sé que desde que existe la opción de ir para atrás y evitar así un crimen soy la primera que no lo acepta como víctima de violación, pero alguien tenía que ser la primera.
Desde que existe la opción del rewind ya no hay violaciones, claro, porque siempre aceptamos que retrocedan que lo borren, y yo no lo voy aceptar.
Tarde o temprano alguien se iba a plantar, debe pagar por su delito, él y todos los que lo cometan.
Mientras, yo seguiré lamiéndome las heridas, más ahora que, encima tengo el foco mediático encima ¡qué se le va a hacer!

sábado, 8 de abril de 2017

ERA MUY GUAPA

La volví a mirar una vez más mientras volvía del baño ¡En estos tiempos es tan raro ligar sin tener que recurrir a alguna herramienta informática! Así que me lancé y la pregunté, nada más volvió, si ella estaba en alguna aplicación para buscar pareja, o buscaba alguna vez novietes por internet.
Ella me miró sorprendida, pero en el rictus de su cara hubo una expresión que no me gustó nada. Esa fue la pista definitiva.
La propuse ir a otro bar y en cuanto la tuve de espaldas saqué una foto. Efectivamente, se veía a la persona que ella tapaba. Era una vampiresa.
Seguí con ella el resto de la noche, la verdad, es que no sé por qué, por soledad supongo. No creo que se necesiten más motivos para querer ligar.
Y es que, pensaba mientras me metía en mi ataúd al amanecer, esto de que ahora sea tan común ligar en aplicaciones que hay que poner una foto no nos lo pone nada fácil.
Tengo que contratar a alguien que me haga un retrato y colgarlo a modo de foto. Quedará muy friki, pero no va a haber otro remedio. Si no, seguiré ligando una y otra vez siempre con las mismas. Las que no salen en las fotos.

jueves, 23 de marzo de 2017

MI AMIGA

La verdad es que pasó hace poco tiempo. Conocí, y aún conozco, a una escritora, es una señora ya mayor cuya vida fascinaría a cualquiera, pero que, además, pesa sobre sus hombros una Historia familiar tan interesante como la suya, y tras ella, seguro que la historia de su descendencia es igual de alucinante.
Espero, pacientemente que escriba su libro, una novela en la que recoja lo que sabe de sus abuelos, de sus padres, de los vecinos que tuvo, de ella misma...
El otro día le pregunté.
- ¿Y por qué no escribir una autobiografía?
- Ya lo hice - contestó,- pero falta registrarla en autores y luego, ya buscar editorial.
- ¿Por qué no lo haces ya? - Pregunté sorprendida.
- Por que no sé como acaba.

(Es el problema de las autobiografías, hay que dejarlas con final abierto)

domingo, 12 de marzo de 2017

LOS CALDEROS DEL CIELO

Me sorprendió mucho ir al cielo, nunca pensé que mereciera tan honor, pues, aunque no llevé una vida demasiado disoluta, incontables veces me habían advertido que Dios no me querría cerca de él. Yo, siempre, puntualmente hacía mi donativo "visible" al cepillo de la Iglesia, y luego, por su puesto, una aportación mensual.
Fue por esto último por lo que no me rechinó demasiado mi destino después de la muerte tras haber desahuciado miles de familias, haber despedido cientos de trabajadores, etc. En fin, esas cosas que hacían que, a lo mejor, me cruzara con una valiente señora de la limpieza y dijera a mi paso: "irás al infierno", pero yo intentaba suplirlo con dinero, y al fin, se conoce que funcionó porque aquí estoy.
También me extrañó la larga lista de personas que creí que no estarían aquí que lo están, que si dictadores, sangrientos generales, líderes de sectas que sacan el dinero a la gente, esas gentes que a cambio de la vida eterna sacan el dinero a los demás...
Pero, sin ninguna duda lo que más me ha sorprendido del cielo es la colosal marmita de lava hirviendo donde se queman nuestras almas.

martes, 28 de febrero de 2017

MI LIBRO

Lo que más me molestó de aquella ruinosa casa encantada fue el crujido de las paredes, lo juro. Podrán creerme o no, pero fue lo peor.
Sí que me indignó que el libro que se moviera de la estantería para accionar la puerta secreta fuera el mío, en serio, realmente eligieron ese título pues creían que era el que menos probabilidades tenía de que alguien lo cogiera, fue muy irritante, la verdad.
Aunque por otro lado ese es el motivo por el que gané yo el premio, ya que fui yo quien desveló el misterio.
Desde luego que triste que un escritor consagrado de novela negra, como yo, tenga que acudir a un reality como este para sobrevivir.

lunes, 20 de febrero de 2017

LA PENA

Últimamente cada vez que me despierto me cuesta una salvajada levantarme. El sonido del despertador es casi como el sonido de la máquina de torturas cuando la encienden, cuando la calientan, preparándola para mí (que exagerada soy)
Algunas veces, cuando voy en el metro y apoyo mi cabeza contra la barra y bostezo pienso que muy probablemente para los demás fue igual de duro levantarse esa mañana.
Y no me duele, no me duelen nuestros bostezos, no me duele nuestro cansancio. Me duele que vamos realmente muy tristes.

lunes, 6 de febrero de 2017

¡QUÉ PENA!

No se consigue una niña tan especial como ella sin la colaboración de todos, sin que todos estén implicados. Su madre, su padre, los abuelos, las profesoras y los pocos profesores que tuvo. Incluso la mujer de la zapatería que la atendía y asesoraba a su madre sobre el mejor calzado. Otras personas del parque al que iba a jugar, y, claro, naturalmente sus amigos y amigas.
Era perfecta, era libre.
Sabía que lograría las metas de su vida sin tener que casarse. Sabía que sería una mujer completa aunque no tuviera hijos. No tenía miedo, no aguantaba lo que no hay por qué aguantar.
Sin embargo llegó el día de dejar el hogar de sus padres y descubrió que con su sueldo no le daban ninguna hipoteca, y no le llegaba para pagar el alquiler de un piso.

Los niños que respetan de forma natural, no como un favor, no se consiguen solos. En su educación tuvieron que colaborar abuelos, padre y madre, su hermano mayor, sus primas pequeñas. Las profesoras que tuvo y los cuentos que le leyeron de pequeño.
Él era perfecto, era libre.
Sabía que las mujeres no están ahí para satisfacerle a él, si no para ser sus amigas, o sus enemigas (según el caso).
Sin embargo llegó el día de independizarse, y sin pareja no le llegaba para poder vivir.

Pero ellos ya eran el resultado de la lucha de otros. Y cuando se encontraron fueron compañeros en hacer una reivindicación distinta. Una que no haga casi imposible independizarse sola/o.

martes, 10 de enero de 2017

SI ERA FALSO

No fue una decisión fácil, pero era un relato muy bonito que podía funcionar. Falsificaron los datos y sacaron a la luz, como si fuera auténtico, un libro que vaticinaba todos los males actuales. Cogieron prestado, no, más bien robaron, el nombre de un monje que sí existió pero cuyas obras cayeron en el olvido e hicieron la pantomima de que profetizó las guerras mundiales, los peores atentados, y... lo mejor de todo, que tras eso llegarían los extraterrestres.
Los primeros días fueron muy divertidos, y satisfactorios, pues el bulo corrió a toda velocidad. Ellos mismos recibían por las redes sociales su propia mentira.
Uno de ellos sufrió insomnio de la risa que le daba cada vez que se acordaba del escándalo.
Criaturas, ingenuos, tenían quince años. Eran casi tiernos, alguno ni siquiera había besado aún.
Entonces sucedió lo que no esperaban.
Decenas de personas juraron y perjuraron haber visto el libro que ellos inventaros antes incluso que ellos nacieran. Incluso un canal de televisión nacional llegó a entrevistar a un anciano, en su residencia, que decía haber leído aquello de pequeño en la biblioteca del cura de su pueblo.
Aún así tardó mucho en dejar de hacerles gracia la broma y uno de ellos, desesperado cayó frente a la presión y colgó en su propio perfil de las redes sociales que todo lo de aquél libro era mentira que él era uno de los inventores. Nadie le creyó.
Hasta que llegó un momento que decidieron llevar a cabo una acción conjunta. Juntos habían liado aquello, juntos podrían desliarlo. Y publicaron todas las pruebas, mensajes y tal que hicieron mientras ideaban la mentira. Ni así lograron ser oídos. Incluso llegaron a colgar en las redes: "¿a nadie le extraña que todo el mundo diga haber visto el libro pero nadie tenga un ejemplar?" mientras la histeria era cada vez mayor y había de quien se preparaba para la llegada de los extraterrestres.
Desesperados acudieron a una comisaria a denunciarse a sí mismos. El policía no sabía ni cómo tomarles declaración.
"Es lo bueno que tiene la verdad" dijo el más mayor de ellos cuando ya se habían dejado vencer por la circunstancia.

domingo, 27 de noviembre de 2016

EL PAQUETE

Encendí la televisión y busqué desesperada casi, pasé por todos los canales, buscando algo que me ayudara a poner la mente en blanco, sin éxito.
Luego me paré frente a la librería, algún libro habría que me apeteciera releer o que, olvidado en algún momento en la estantería pudiera leer esa tarde. Nada, encendí el ordenador, la redes sociales me entretuvieron muy poco. Las aplicaciones del móvil que proporcionan mensajes sin parar tampoco lograran que yo ocupara el tiempo. Miré el reloj, aún las seis de la tarde.
Posé con indiferencia mis ojos en los libros de los apuntes de químicas. Esa mañana me había presentado a la oposición para profesora de secundaria de esta asignatura y me había quedado como vacía. Antes del examen yo estudiaba, llevaba dos años estudiando, ahora ¿Qué iba a ser de mí?
Siempre había pensado que mi mayor problema sería no sacar una plaza, aunque fuera de interina, pero estaba resultando que lo malo era enfrentarse al vacío del después al examen.
Me tumbé en el sillón y allí, en la mesa de centro estaba el correo de más de un mes acumulado encima del cristal. Dejé de abrir las cartas para arañar un rato más de estudio.
Decidí revisarlas:
Banco, factura, banco, factura, factura, factura, propaganda electoral, mierda, en el fervor de la batalla por la ansiada plaza de trabajo público me había olvidado de ir a votar "¿Quién habrá salido?" me pregunté.
Seguí revisando hasta que hallé algo precioso. Una carta de amor. No citaré ni una de las palabras que aparecían en la misiva, ni de la justificación para usar un medio de comunicación tan antiguo, ni de los motivos de amor que daba. Son palabras que pertenecen a otras personas. A quien la enviaba y a quien la debería haber recibido.
La leí cientos de veces. Me arrancó una sonrisa y casi me hizo llorar. Emocionada quise copiarla entera una y otra vez hasta memorizar cada letra. Hasta la caligrafía de quien escribía era rítmica.
En alguna ocasión tuve que separar rauda la página de mí, para que no le cayeran mis lágrimas.
Luego me puse a trabajar en algo que hacía mucho tiempo que quería hacer.
Aún ventilaba mi cocina cuando me quité la mascara de gas y los guantes de látex.
Pasé por la basura para tirar una bata de plástico y otros útiles de trabajo y eché la carta a un buzón con un nuevo sobre. Puse el remite como destino.
Subí a casa.
Ahora sólo me quedaba esperar la noticia: "muere por un gas nocivo en forma de polvo escondido en una hermosa carta de amor"
Lo calificaron de suicidio, pero resulta que el escritor de la misiva no tenía conocimientos de química, era una forma muy extraña de matarse a sí mismo... Hubo hasta un especial un viernes por la tarde en el que intentaron dar sentido al hecho.
Realmente me entretuvo hasta que me dieron los resultados del examen, por supuesto fui la nota más alta y entré sin problema de profesora en el instituto que yo quería.


domingo, 13 de noviembre de 2016

EL CALCETÍN SOLITARIO

Le llamaba una y otra vez desesperado, no le importaba hablar muy alto, pues sabe que cuando los calcetines hablan nadie les oye. Ni siquiera otras prendas de ropa interior o de pies. Ni siquiera los leotardos oyen a los calcetines cuando desolados llaman a su hermano perdido. Sería demasiado doloroso para cualquier ser, moriríamos de pena si pudiéramos oír el lamento del calcetín que una vez tendido mira las demás cuerdas de la ropa y no ve a su pareja. Y es que son seres condenados al sufrimiento silente de los perdedores. De los que se rompen en la batalla y siguen luchando, de los guerreros.
Tal era su dolor que no pudo reparar en el adolescente malhumorado y abochornado que le buscaba a él para hacerle desaparecer.
Guillermo era un buen chico. De esos que se avergüenzan de los compañeros de clase que presumen de haber gritado a sus padres o que se escapan una noche entera sin avisar a nadie de a donde van, aunque luego no se pueden resistir de poner en las redes sociales de internet que están de fiesta, y ahí es cuando ven sus padres, que están bien.
En un arranque de rebeldía había arrojado por la ventana de su casa la camiseta del uniforme del colegio, el pantalón, y... sólo uno de los calcetines. Como ya no iba a ese colegio su madre probablemente nunca se daría cuenta pero si aparecía uno de los calcetines y el otro no... debía hacerlo desaparecer pronto.
"O eres rebelde o no - se decía - pero no puedes ser ridículo" y es que tirar ropa que ya no vale por la ventana es una forma muy triste de expresar la rabia.
Mientras el chico miraba debajo de la cama entró Guillermo, el padre, en el dormitorio.
- ¿Qué haces? - Le preguntó.
- Nada papa - perdí un calcetín.
El padre se puso muy nervioso, casi le tembló la voz.
- ¿Uno rojo?
- Sí, papa, uno de mi antiguo colegio.
- Debemos encontrarlo.
Guillermo se quedó muy sorprendido ¿Tan mal andaban de dinero? A fin de cuentas su padre era sólo un pobre constructor que ahora que las cosas estaban tan mal, había perdido muchos contratos con la administración pública.
El llanto del calcetín se paró en seco cuando el padre de familia levantó el colchón de la habitación para ver si había algo debajo. Con gran dolor fue interrumpida la búsqueda de su hermano ya que le cogieron con violencia para mirar dentro.
Luchó como pudo por zafarse del hombre que le agarraba, pero es que, además de ser un hombre muy fuerte los calcetines a penas tienen tono muscular.
Creyó que sería el primero de su especie en vomitar de tanto llorar, pero se equivocaba, muchos lo hacen cuando se ven solos en el cubo de la basura, o cuando se precipitan desde el tendedero a la calle, donde la pérdida del hermano es ya definitiva.
Siempre soñó que la vida con él no sería tan dura y se iría a la basura atado cuidadosamente a su compañero, juntos para siempre. Incluso se imaginó que ellos serían de esos solidarios que se pasean por el vertedero buscando a los que han sufrido la suerte de ir solos a ese lugar e intentarían hacer más ligera su carga.
Ahora rota toda esperanza oía a Guillermo, el padre de Guillermo.
- Por miedo a que la policía registrara la casa metí las llaves del trastero donde escondí las pruebas de mi corrupción en un calcetín de tu uniforme antiguo. Nunca pensé que te volvieras a poner unos calcetines tan feos sin obligación.
Guillermo, el hijo, palideció de pronto, el calcetín seguro que seguía en la calle tirado ¿Quién recogería algo así? pero no quería confesar.
El calcetín había oído lo de feos, pero poco le importaban ya esas cosas.
- Te digo donde está el calcetín si nunca me preguntas cómo acabó ahí.
El padre asintió.

sábado, 29 de octubre de 2016

CASTILLO

La señal sonó alta y clara, no había atisbo de duda posible, estaban atacando el castillo. Naturalmente salió sin ninguna intención de ponerse su armadura. No había tiempo, mientras su mujer se reunía con los hijos para acudir al punto más alto de la torre donde dormían, allí se resguardarían del ataque.
Los enemigos estaban lejos, muy lejos, hacía décadas que aquella fortaleza no era fronteriza, los señores feudales de alrededor eran todos amigos, se suponía, pero claro estaba que no era así. Si no habían tomado las plazas cercanas pero se encontraban allí estaba claro que les estaban atacando supuestos amigos.
Con la espada desenvainada se unió a sus soldados en la arena al lado del pozo. Les miró a los ojos, casi ninguno de ellos había luchado con él en las batallas anteriores, cuando había que eliminar al extranjero que venía a invadir. Había pasado mucho tiempo desde los gloriosos años en los que tomó aquella misma fortaleza.
Asedió el castillo durante más de un mes así que no entendía como fuera, en ese instante había otro estratega, otro caballero, otro noble, intentando tomar la fortaleza en una noche.
Las órdenes eran directas y claras. Tomar una plaza defensiva como aquella es difícil. Los arqueros a las almenas, a disparar a los que fuera intentaban con un ariete derribar la puerta. Los armados con espadas esperarían ahí mismo, si la puerta cedía, estarían cansados y tendrían que luchar, encima contra poderosos guerreros.
A pesar de la adrenalina que generaba por la propia situación subía a las almenas a controlar la situación mientras bostezaba. Se asomó a ver al enemigo y al volver a mirar a sus hombres tuvo que contener el deseo de hacer un gesto de resignación. Los que estaban fuera no tenían ni una sola fuente de luz encendida. Estaban atacando a ciegas. La luna estaba en cuarto decreciente y apenas iluminaba nada. No había a quien disparar pues parecía un ataque de fantasmas. Se oía a la gente abajo, debían ser unas cien personas, pero no se veía nada.
Los golpes del ariete eran contundentes.
Cuando él mismo tomó el castillo se abrió un gigantesco boquete en la pared sur, fue muy costoso repararlo sin que se notara la diferencia de la piedra. Puso mucho empeño en ello ya que no quería que si se ataca el castillo nadie notara que por ese punto era más débil la estructura. Ahora le preocupaba, pero, a fin de cuentas, como iba a saber el invasor aquello.
La puerta empezaba a ceder. Se agachó para ver mejor la situación, no sabía si debiera bajar a motivar a sus hombres en un lugar tan crítico de la batalla. Fuera los gritos eran desordenados y torpes. Pero a cada nueva embestida los que estaban dentro volvían a alzar la espada. Los arqueros lanzaban incesantes flechas, pero no podían acertar a ninguno de sus objetivos.
Ordenó a uno de sus hombres que le entregara su antorcha y él mismo la portó hasta el lugar donde más débil era la fortaleza. Sabedor que aquello era sólo fruto de su obsesión, ya que era imposible que nadie supiera aquello, fue solo.
Al llegar quedó petrificado, alguien estaba escarbando en ese lugar tan delicado. Lo estaban tirando abajo.
Entonces retrocedió y miró al interior del patio. Ni un campesino. Al fin y al cabo ellos eran siervos de él, a cambio de que él les defendiera de otros. Si ellos no estaban dentro, si ellos no habían pedido ayuda, es que eran ellos los atacantes.
Un minuto después de que él llegara a entenderlo los mismos que arreglaron el enorme boquete encendían sus antorchas dentro de la propia fortaleza.
Se habían dado cuenta que cualquiera sería mejor señor feudal que el que tenían en ese momento.